Recordamos algunas cosas y otras no.



Una investigación llevada a cabo en la Universidad de California, luego difundida a través de la publicación Neuron, indica que nuestro cerebro prioriza los recuerdos agradables sobre otros y mediante la repetición refuerza su anclaje en la memoria. Los científicos arriesgan una teoría respondiendo que esta sería la respuesta al por qué se recuerdan unas cosas y otras no.


Uno de los profesionales, autores de la investigación, manifestó que sólo retenemos recuerdos detallados de una pequeña porción de los sucesos de cada día. Si no fuera así la memoria llegaría a fastidiarse con tanta información que debería archivar. Es así que el cerebro es selectivo y filtra la información que llega a través de los sentidos y decide qué recordar. Para él es de suma importancia proteger aquellos recuerdos que tendrán recompensas en el futuro. Las recompensas son aquellas en las que el cerebro le da prioridad a los recuerdos que serán útiles para decisiones futuras.

El estudio fue realizado mediante pruebas, donde se utilizaron imágenes de resonancia magnética, mientras los voluntarios respondían a preguntas simples (si o no) en series cortas de objetos.
Cada serie de objetos fue mostrada en una imagen de fondo para darle contexto y, dependiendo del contexto, se le dijo a los voluntarios que recibirían una recompensa grande (dólares) o una recompensa pequeña (centavos) por dar la respuesta correcta. Al final de la serie se le decía a los participantes cuánto dinero habían ganado.

Una vez que los participantes completaron esta parte del experimento, se escaneó a los voluntarios durante el período de descanso. Después, fuera del escáner, hubo una prueba sorpresa de memoria de todos los objetos que se mostraron durante el escaneo.
Aunque los participantes no esperaban la prueba de memoria fuera del escáner, fueron mejores al recordar objetos que se asociaban con grandes recompensas. Además, cuando un objeto era asociado con una gran recompensa, la gente recordaba mejor la particular escena de fondo que estaba en la pantalla durante el escaneo.

La investigación sugiere que la memoria podría sesgarse hacia altos puntos de experiencia. Esto habla de un
proceso de memoria que está normalmente escondido de nosotros, lo que indicaría que sólo se recordaría lo que realmente se necesita saber y aquello que es recibido por la memoria con posibilidad de recompensa sería anclado más fácilmente.-

Suspenso en el cerebro

Film "Intriga internacional"
Los momentos de mayor tensión en las películas no provocan tan sólo que suden las manos y el corazón se dispare. Según un estudio que realizaron investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia, en Estados Unidos, se producen alteraciones, ahora más evidentes, en el cerebro, principalmente en un área denominada surco o cisura calcarina, la primera en procesar las informaciones visuales (Neuroscience, septiembre).

En las instancias de suspenso intenso, la actividad neuronal en las áreas de procesamiento visual periférico del surco calcarino puede disminuir, aumentando la actividad en las áreas centrales, reduciendo el enfoque visual, concentrando la atención en informaciones críticas e ignorando aquéllas que parecen menos relevantes. En las escenas más calmas, la atención periférica aumentaba.

Los científicos evaluaron, mediante imágenes tomadas por resonancia magnética funcional, la actividad cerebral de 23 personas que observaban escenas de 10 películas de suspenso, entre las que figuraban Intriga internacional y El hombre que sabía demasiado, de Alfred Hitchcock. Para analizar la atención periférica, se utilizó un tablero de ajedrez intermitente en los bordes de la pantalla en que se exhibía el filme. En los momentos más tensos de las películas, el cerebro redujo la atención de las personas, orientándolas hacia el centro de la pantalla y la narrativa, dejando de prestar atención al tablero.-

Somos también lo que pasó.

La historia de la humanidad está signada por tragedias que han tenido lugar y que, a pesar del avance de la tecnología, las instituciones supranacionales, las religiones y las militancias pacifistas, siguen ocurriendo. Una de las preguntas que la ciencia ha intentado responder se vincula con los rastros que estos traumas pueden dejar en las víctimas cuando logran sobrevivir. Específicamente en su información genética, y, por ende, en la de sus descendientes.
Sabemos que eventos estresantes (por ejemplo, el abuso) en la infancia pueden tener un impacto psicológico en la edad adulta. Investigaciones recientes sugieren que estos efectos pueden persistir en posteriores generaciones. Si bien la mayoría de las personas sufre eventos adversos a lo largo de su vida, sólo un pequeño porcentaje desarrolla luego los síntomas que caracterizan el trastorno de estrés postraumático. Contrariamente, otra pequeña porción de esta población resulta fortalecida de estas situaciones, fenómeno que se llama “fortalecimiento postraumático”.
Un concepto clave para intentar comprender la relación entre el sufrimiento de circunstancias traumáticas durante el desarrollo y la maduración del sistema nervioso central y sus posibles efectos duraderos en la transmisión de genes y en el funcionamiento cerebral es el de “regulación epigenética”. Se trata de una serie de procesos bioquímicos que ocurren a nivel molecular sin afectar el código genético de un ser vivo. Su función esencial es mediar entre el impacto del medio ambiente y los cambios genéticos.
La metilación del ADN es uno de los procesos epigenéticos más relacionados con los trastornos postraumáticos y el desarrollo de algunas enfermedades. Consiste en un proceso químico que es capaz de desactivar la expresión de genes internos del ADN. Se cree que atravesar momentos terribles puede provocar cambios que luego posibiliten una vulnerabilidad en los procesos de regulación del estrés, en la respuesta inmunológica, y en la actividad de neurotransmisores y elementos genómicos repetitivos. Interesantes estudios han comenzado a investigar estos procesos a través del análisis de tejidos periféricos como la sangre y la saliva. Analizando las muestras de veteranos de guerra, descubrieron cambios moleculares en aquellos que padecían el trastorno de estrés postraumático. Estas investigaciones sugieren que una vulnerabilidad en un proceso epigenético como la metilación de ADN predispondría a una alteración en la respuesta futura del organismo al estrés. Entonces es posible suponer que quienes poseen esta modificación podrían representar ese pequeño porcentaje de personas que, tras vivir un trauma, desarrolla una conducta desadaptativa (trastorno de estrés), en lugar de no traumatizarse o desarrollar un fortalecimiento postraumático.
Cuando los dictadores argentinos tomaron la criminal e irresponsable decisión de ir a las Malvinas a hacer la guerra, no sólo estaban mandando a morir a cientos de jóvenes inocentes cargados de futuro y condenando a los sobrevivientes a sufrir las secuelas dramáticas de un conflicto bélico extremo (secuelas que se evidencian en las mutilaciones de los cuerpos y en el impacto psicológico que llevó a numerosos excombatientes que se quitaron la vida), sino también a las generaciones que los sucedieron, a sus hijos y a los hijos de sus hijos, a cargar con el peso de esa crueldad.-
Dr. Facundo Manes

Olvidos durante el embarazo

Diferentes estudios apuntan a que la impresión de obnubilación mental en embarazadas se debe a expectativas de estas mujeres.

Cuatro de cada cinco mujeres embarazadas aseguran sufrir una merma en la memoria y la capacidad cognitiva. Sin embargo, los estudios sobre la llamada «amnesia del embarazo» no respaldan tales afirmaciones. Aunque algunos trabajos sostienen que las gestantes ejecutan con mayor dificultad ciertas tareas, otras investigaciones, entre ellas la del equipo de la Universidad Brigham Young, no confirman esos efectos. Algunos expertos opinan que el «cerebro de embarazo», así como su versión posnatal («cerebro de maternidad»), podrían deberse a sesgos de confirmación positiva, es decir, las embarazadas y las madres primerizas prevén que van a experimentar cierto deterioro mental y, en consecuencia, creen sufrirlo. Otros investigadores, en cambio, aducen que estos síntomas resultan demasiado difíciles de confirmar en el laboratorio.
El equipo de la reciente investigación propuso diversas pruebas cognitivas y neuropsicológicas a 21 embarazadas en su tercer mes de gestación. Seis meses después de dar a luz, las participantes repitieron los ejercicios. Otras tantas mujeres sin hijos llevaron a cabo pruebas idénticas en el mismo intervalo de tiempo. Según los autores, no se dieron diferencias entre ambos grupos ni antes ni después del parto. Estos resultados coinciden con un estudio de 2003, en el que las gestantes tampoco obtuvieron puntuaciones distintas en los ejercicios de memoria verbal y atención dispersa o concentrada en compración con las mujeres no embarazadas.
«Aunque existen variaciones en los resultados, la mayoría de los trabajos llevan a pensar que apenas existen pérdidas de memoria asociadas a la gestación», explica Michael Larson, uno de los coautores del más reciente artículo. En su opinión, la persistencia del mito de las pérdidas de memoria relacionadas con el embarazo se debe a que las mujeres buscan de forma selectiva pruebas que confirmen esa expectativa cultural. Si una gestante pierde las llaves del coche, puede atribuir el incidente a la «amnesia del embarazo», sin considerar las veces que las ha extraviado antes de quedarse embarazada.
Joanna Workman, psicóloga en la Universidad de Albany, concede cierta justificación al sesgo de confirmación, mas plantea otra posibilidad. En un estudio de 2011, un equipo de la Universidad de Columbia Británica observó que, aunque las embarazadas no acusaban problemas en los test de cognición, olvidaban con mayor frecuencia que debían llamar al laboratorio en unos días (según les habían pedido los investigadores) y devolver a tiempo un cuestionario. «Es posible que las mediciones en el laboratorio no revelen diferencias porque, por lo general, son lugares tranquilos, sin apenas distracciones, a diferencia de la rutina diaria», concluye Workman.

Fuentes:
Psychology Psychotherapy, vol. 76, págs. 69-84, 2003;
Journal of Clinical and Experimental Neuropsychology, vol. 36, n.o 5, págs. 528-539, 2014

Memoria: A no asustarse…, que es preferible reír que llorar…!!


Naturalmente vamos envejeciendo. A partir de los 45 años es cuando empezamos a darnos cuenta que las cosas se empiezan a complicar ya que comienzan los cambios progresivos del  envejecimiento. Es así, no hay escapatoria, a todos nos llega, pero tampoco es para asustarse, esos cambios son paulatinos y no son de un día para el otro.

En lo referente a nuestra memoria comenzamos a experimentar pequeños olvidos, aunque posiblemente siempre los tuvimos ahora nos damos más cuenta que nunca. Nos para alguien en la calle y no reconocemos esa cara que, sin embargo, reconocemos, pero no encontramos la información en el cerebro y mientras conversamos con el fulano, intentando que no se dé cuenta, continuamos hurgando en los cajones de la memoria y el dato no aparece. Nos despedimos y quizás, varios días después o al instante de la despedida aparece claramente de dónde conocemos a tal persona. ¡Qué momento!


La creencia general achaca a que esto sucede por falta de sueño, estrés o cansancio, pero en realidad son los primeros pasos aventurados en el envejecimiento, su nombre suena peor de lo que es: “deterioro cognitivo”.

Este deterioro cognitivo comienza a manifestarse a partir de los 45 años. Si creías que era a los 60, lamento tener que informarte que estudios científicos recientes han bajado la edad en que esto empieza a hacerse notorio. Va afectando progresivamente la memoria, el razonamiento, la comprensión.


Ante esta situación, natural por cierto, “es preferible reír que llorar”, o sea ocuparse más que preocuparse.


En primer término hay que ocuparse por saber qué y cómo operan las funciones cognitivas, que son las actividades cerebrales que se realizan en la vida de relación y adaptación al medio ambiente las cuales nos permiten planificar el futuro, llevar adelante proyectos y evaluar las consecuencias.


La memoria es el parámetro más confiable de la capacidad cognitiva. Si empezamos a utilizar con más detenimiento la atención, mantendremos un buen nivel de capacidad de memoria que alumbrará a intentar superar ese deterioro cognitivo.


El deterioro cognitivo, no es una enfermedad. La pérdida de memoria tampoco es una enfermedad y no forma parte del proceso natural de envejecimiento. La memoria cuanto más se utiliza, estimula y entrena Mejor funciona. No es un problema de edad.


La ciencia nos dice que existe una capacidad de reserva, la cual se puede activar mientras envejecemos para compensar o prevenir el deterioro cognitivo. A edades muy avanzadas los ancianos de culturas primitivas eran los consejeros de sus pueblos. La memoria en la experiencia juega un papel muy importante. Uno hace por lo que sabe y experimentó.
 
No te dejes estar, menos televisión y más lectura, recreación al aire libre, jugar al ajedrez, dominó, armar rompecabezas, solucionar crucigramas, sudokus, cantar, estar en grupo, reír….

Es preferible reír que llorar - Peret


Es preferible... reír que llorar
y así la vida se debe tomar,
los ratos buenos hay que aprovechar,
si fueron malos mejor olvidar.

Y si la chaqueta me queda corta,
no me preocupa, voy a la moda.
Y si un abrigo no tengo yo,
aunque haga frio, siento calor.

Y es preferible... (Jajajá, jojojó, jajajá), reír que llorar
y así la vida se debe tomar,
los ratos buenos hay que aprovechar,
si fueron malos mejor olvidar.
Mira, mirar al mundo con alegría,
tratarnos todos con simpatía,
porque la vida volando pasa,
dejar lo malo para mañana.

Y es preferible... (Jojojó, jajajá, jejejé), reír que llorar
y así la vida se debe tomar,
los ratos buenos hay que aprovechar,
si fueron malos mejor olvidar.

Y si tengo un duro, yo me lo gasto,
si no lo tengo, voy y lo gano.
Si calabatas, me da una chica,
al verme solo, me da la risa.

Y es preferible... (Jojojó, jajajá, jajajá), reír que llorar
y así la vida se debe tomar,
los ratos buenos hay que aprovechar,
si fueron malos mejor olvidar.
Mira, mirar al mundo con alegría,
tratarnos todos con simpatía,
porque la vida volando pasa,
dejar lo malo para mañana.-

LA MEMORIA EN JUEGO



Taller de Estimulación y Entrenamiento Multidinámico de la Memoria
Formación de Coordinadores
 
Taller de Tecnología Educativa aplicada a la Estimulación de la Memoria

Director: Prof. Hugo Grau

Fundación FINTECO 2016
Ciudad de Buenos Aires - Argentina