El cerebro, un misterio aún

"Neguémonos a aceptar que ese órgano gris y uniforme, que estamos
habituados a ver a través del escáner, es el verdadero cerebro". Con
esta máxima, Van Wedeen, experto del Hospital General de Massachusetts
(EEUU), ha sido capaz de obtener imágenes en color y 3D de las fibras
nerviosas responsables de las distintas funciones del cuerpo humano:
vista, olfato, movimiento... Todo un entramado de carreteras que se
entrecruzan y que presentan una geometría nada casual.

El trabajo de este especialista en Imagen Biomédica, y recogido en
revistas como 'Brain' y 'Neuroimage', se basa en la resonancia
magnética y las técnicas de difusión (DSI, sus siglas en inglés),
también conocidas como tractografía.

"Nos basamos en la difusión del agua y el patrón que ésta sigue. Es
nuestro trazador para conocer las características de las fibras
cerebrales", explica a elmundo.es y añade que su objetivo es "ver la
verdadera anatomía del cerebro y no sólo su superficie".

Este mismo método es el que usaron los autores de un trabajo publicado
hace cuatro meses en 'PLoS Biology' y en el que se dio a conocer lo
existencia de un 'kilómetro cero' en el cerebro, el punto del que
salen las distintas autopistas que lo recorren. Las aportaciones de
Wedeen a este estudio suponen un paso más allá: "No nos centramos en
las direcciones más probables sino que analizamos todas las posibles
conexiones".

Fibras que se superponen
La utilización del DSI resultó básica para poder identificar la
superposición de las fibras nerviosas. "Hasta ahora, no se había
tenido en cuenta que se montan las unas sobre las otras y es algo
omnipresente en el cerebro. Eso sí, el que ahora podamos verlas no
supone el final de la historia sino solamente el principio. Tenemos
que aceptar que, en realidad, se sabe muy poco de las conexiones
cerebrales", aclara este profesor de Radiología en la Escuela Médica
Harvard.

El lugar en el que se aloja nuestra mente está compuesto por cerca de
"400 pequeños órganos neuronales, cada uno conectado con otros cinco o
seis". Por tanto, todas estas conexiones dentro de un órgano de tamaño
relativamente reducido no pueden sino entrecruzarse. "En una misma
área puedes encontrarte con 10 estructuras que ocupan el mismo nivel".

Por eso, diseccionar el cerebro y mirarlo bajo un microscopio tampoco
es una solución realista ni eficaz. "Necesitaríamos una verdadera
tecnología en tres dimensiones, hacer cortes de todas las zonas y
luego ser capaces de manejar la ingente cantidad de información que
obtendríamos", apunta Wedeen.

Bajo los escáneres del Centro de Imagen Biomédica Martinos,
dependiente del mencionado centro sanitario de Massachusetts, ha
pasado toda clase de especies animales: ratas, ratones, gatos, macacos
y también humanos. "Hemos detectado que los roedores presentan un
desarrollo muy importante de las áreas relacionadas con la memoria y
el olfato. Algo similar ocurre con los gatos, pero en las
localizaciones asociadas con el movimiento".

Ensayos con humanos
Si la técnica está en sus inicios, lo está aún más en cuanto a
conocimiento del cerebro de las personas. "Por ejemplo, si queremos
escanear el cerebro de un cadáver de mono podemos hacerlo durante 48
horas seguidas y analizar la información resultante". Sin embargo,
esto no puede llevarse a cabo con las personas.

El equipo de Massachusetts ha estudiado a algunos humanos, pero sin
que el paciente superase los 50 minutos bajo el escáner. A la hora de
analizar el cerebro de un fallecido, aunque en ese caso no tendría por
qué haber límite de tiempo, las máquinas actuales no están
suficientemente preparadas para estudiar eficazmente una masa tan
grande.

"Esperamos que la técnica mejore en los próximos cinco ó 10 años,
cuando se construyan escáneres especialmente indicados para estas
técnicas de difusión. La tractografía va a suponer una revolución,
igual que ocurrió cuando comenzó a utilizarse la resonancia magnética
tradicional", asegura Van Wedeen.

Además de saber más sobre los trastornos relacionados con las
conexiones neuronales (esquizofrenia o esclerosis múltiple, por
ejemplo), este tipo de 'mapas cerebrales' pueden tener infinitas
aplicaciones: conocer cómo se desarrolla la mente con la edad;
identificar las diferencias entre un zurdo y un diestro; establecer el
daño provocado por un trauma cerebral; o, trazar las zonas afectadas
por un tumor y ayudar en la cirugía.

"Nos encontramos ante un nivel de detalle estructural que nunca se
había pensado. Lo principal es que nos permite detectar las 'huellas
dactilares' de las distintas formas cerebrales y visualizar su bella y
característica geometría. Cada conexión es un órgano con una
estructura que expresa su función", concluye el científico.-

El cerebro mejora con la edad

NEUROPLASTICIDAD
Elkhonon Goldberg,
Neurólogo de la Universidad de New York,
Director del Instituto de Neuropsicología y Funcionamiento Cognitivo

FITNESS MENTAL
Las últimas investigaciones científicas demuestran que la actividad mental modifica el cerebro y nos conduce a lo que conocemos como “Sabiduría”.
Estos últimos descubrimientos se inscriben en lo que se denomina NEUROPLASTICIDAD
Durante muchos años se creyó que a partir de cierta edad, la dotación de neuronas ya no se renovaba más.
Las últimas investigaciones de la neurociencia demuestran que el cerebro se puede regenerar mediante su uso y potenciación. La clave para lograrlo se llama: “NEUROPLASTICIDAD” que es moldear la mente, el cerebro, a través de la actividad.
El cerebro cambia de forma, según las áreas que más utilizamos, según la actividad mental
En marzo de 2000, investigadores de la Universidad de Londres, encontraron que los taxistas de esa ciudad, tenían una parte del cerebro, el Hipocampo -región importante para la memoria espacial-, particularmente desarrollada, mucho más que el resto de las personas.
Los taxistas desarrollaban más esa zona porque la ejercitaban más, memorizando cada día calles y rutas.
En estos hombres y mujeres, su capacidad para memorizar calles y rutas no menguaba,
sino que aumentaba con los años.
En 2002 científicos Alemanes encontraron los mismos hallazgos en la Circunvolución de Heschl de los músicos, área de la corteza cerebral importante para procesar la música …
Y en el 2004 los mismos resultados tuvo el Instituto de Neurología de Londres, en la circunvolución angular izquierda, estructura cerebral importante para el lenguaje, en el cerebro de las personas bilingües…

DE ESTAS EXPERIENCIAS SE PUDIERON OBTENER LOS SIGUIENTES RESULTADOS:
Los seres humanos podemos crear nuevas neuronas a lo largo de toda la vida.
El esfuerzo para crear nuevas neuronas puede incrementarse mediante el esfuerzo mental.
Los efectos son específicos: Dependiendo de la naturaleza de la actividad mental, las neuronas nuevas se multiplican con especial intensidad en distintas zonas cerebrales.
Las nuevas neuronas van a parar a las zonas del cerebro que más usamos:
Esto es lo que se denomina “Neuroplasticidad”: La actividad puede moldear la mente.
“Esto demuestra la importancia de mantener una actividad mental intensa, conforme avanzamos en edad.”
El ejercicio físico nos protege nuestra salud cardiovascular, el ejercicio cognitivo nos protege nuestra salud cerebral, es factor de protección contra la demencia y la senilidad.
El moderno estudio de la Neuroplasticidad demuestra que los cerebros de las personas mayores no degeneran, sino que tienen una evolución particular, de acuerdo a la actividad realizada, que convierte a esas personas en gente “sabia” cuando llega a la vejez”

EL CEREBRO CAMBIA DE FORMA SEGÚN LAS ÁREAS QUE MÁS UTILIZAMOS
En las personas, a medida que avanzan en edad, se da naturalmente un deterioro mayor en el hemisferio derecho que en el izquierdo.
Esto ocurre porque usan más el hemisferio izquierdo, que es el encargado de poner en marcha tareas ya aprendidas y consolidadas.
Para aprender algo, necesitamos más el hemisferio derecho, pero cuando alcanzamos cierto nivel de pericia, esas actividades pasan a ser controladas por el hemisferio izquierdo.
A lo largo de la vida, acumulamos un repertorio de destrezas cognitivas -habilidades y capacidad para reconocer patrones- que nos permiten abordar nuevas situaciones con familiaridad.
Es lo que popularmente llamamos “Experiencia A medida que avanzamos en edad,
nuestra actividad mental está más dominada por esas “rutinas cognitivas”, por el “piloto automático”.
Esto no es malo, pues permite resolver problemas complejos mediante el “reconocimiento instantáneo” de patrones, sin mucho esfuerzo, problemas que pueden plantear un verdadero “reto” para una mente más joven.
Pero, la estimulación cognitiva, que obliga a utilizar el hemisferio derecho, es un ingrediente en el estilo de vida, que ayuda a evitar el deterioro cognitivo.
La corriente científica dominante respalda la afirmación de que la vida mental intensa desempeña un papel esencial en el bienestar cognitivo en las etapas avanzadas de la vida.
Qué tal la idea de incluir el ejercicio cognitivo en forma regular como un rasgo en nuestro estilo de vida?
Sería extraordinario si nuestra incipiente comprensión de la función de la neuroplasticidad en la conservación de la salud mental, diera lugar a la aparición de un nuevo fenómeno de masas:
EL FITNESS MENTAL!

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Longevidad y salud

Impulsada por los avances en la medicina, la expectativa de vida del hombre tiende aumentar década tras década. Algunas proyecciones prevén que en los próximos años la población de mayores de 80 años se cuadriplicaría; y con ella la incidencia de algunas patologías asociadas a la edad que generan gran dependencia. En suma, habrá un número mayor de personas muy ancianas que requieran más cuidado. Tal panorama -entienden distintos especialistas- constituye uno de los principales desafíos que ya empieza a enfrentar tanto las familias como los médicos."La asistencia a personas mayores de manera digna y eficiente es uno de los grandes retos del siglo que iniciamos. Cada vez más, los profesionales deberán asumir que parte de sus roles cotidianos estarán dedicados a la atención de adultos mayores. Lo mismo ocurrirá con las familias", augura la licenciada Silvia Gascón, vicerectora académica de la Universidad Isalud.El punto es que "nadie está suficientemente preparado para convertirse en cierta forma en padre de sus propios padres; en especial cuando no se resignan a que tal vez ya no pueden arreglárselas solos", opina Ana Lusich desde su experiencia de hija de una mujer de 84 años con Alzheimer.Tras acostumbrarse a ver a su madre como una jubilada independiente que vivía sola con sus perros, Ana empezó a advertir señales de que era hora de tomar las riendas. "Llegué a su casa una tarde y descubrí que había dejado la llave de gas abierta. Tiempo después me di cuenta de que se alimentaba solamente con mate y galletitas. Cuando le ofrecí contratar a un chica para que la ayudara, lo tomó como un insulto. Fue un proceso muy doloroso lograr que reconociera que necesitaba ayuda", cuenta Marcos Colominas. asegura que intentar que su padre de 77 años dejara de manejar significó para él y su hermano una pelea familiar de dimensiones insospechadas. "El problema mayor es que papá está físicamente bien y además le volvieron a renovar la licencia, pero nosotros sabemos que por momentos se pierde y no sólo podría lastimarse sino lastimar a alguien", explica."Desde que hace unos meses le sugerimos que vendiera el auto casi no nos habla. Para él, ese auto tiene un valor simbólico muy fuerte: es su independencia. No queremos avasallarlo, pero sería una irresponsabilidad hacer como si no pasara nada", piensa Guillermo.Pedirles a nuestros mayores que dejen de manejar o que renuncien a cierta independencia en pro de su seguridad suelen ser decisiones difíciles de tomar y mucho más difíciles de poner en práctica; sin embargo -asegura Silvia Gascón- constituyen apenas "el comienzo de un doloroso proceso que exige altas cuotas de compromiso por parte de la familia".Sin fórmulas ni recetas, "no se trata sólo de saber lo que hay que hacer o aconsejar, sino sobre todo 'cómo hacerlo'. Y es aquí donde la palabra cuidado cobra su sentido más profundo, porque cuidar implica amor, respeto, trato digno, escuchar al otro y reconocer sus necesidades", dice Gascón, profesora de psicología y miembro de Help Age International."MEDICINA LENTA"Frente a un mundo en el que la población de adultos mayores es cada vez más grande y alcanza edades más avanzadas, también algunos médicos comienzan a replantearse su compromiso con estos pacientes. ¿Hasta qué punto la medicina moderna, centrada en los hospitales y obsesionada con la medicación y la alta tecnología, resulta buena para ellos?Tal es el planteo del que parte un libro que en los últimos meses se ha convertido en bestseller dentro de Estados Unidos. Se llama "My Mother. Your Mother", y en él, su autor, Dennis McCullough -un gerontólogo con treinta años de trayectoria- analiza desde la experiencia con su madre el rol cada vez mayor que les cabe a las familias en el cuidado de los ancianos.McCullough propone en su libro rescatar a los mayores de los cuidados médicos standard y apostar más al apoyo de su familia y amigos. A eso lo llama "medicina lenta", una medicina que no pretende salvar vidas ni recuperar el vigor juvenil, sino aliviar el inevitable deterioro de los más viejos entre los viejos."Las personas mayores no esperan curas milagrosas para sus enfermedades, muchas de las cuales son irreversibles y progresivas, y ellos lo saben. Requieren sobre todo que las cuidemos", coincide Gascón."Mientras los padres que envejecen siguen mostrándose vitales y alegres, los hijos no deben engañarse pensando que esta feliz situación se prolongará por siempre", señala por su parte McCullough, quien sugiere que es éste el momento de reinsertarse en la vida de los padres, acompañarlos al médico y sacar temas antipáticos como poderes y directivas por adelantado."Unos años después será hora de preguntarles si deberían seguir manejando y si se pueden desempeñar bien en su hogar, además de crear rutinas que compensen la pérdida de la memoria y cierta pérdida de equilibrio", recomienda el autor. Y agrega: "nunca hay que subestimar el valor de los álbumes de recortes y los juegos de ingenio para mantener la mente en forma".Al dirigirse a los hijos de personas muy ancianas, McCollough propone aprender a no entrar en pánico y llamar a gritos una ambulancia día por medio; e ignorar además la usual jerga de médicos y enfermeros para concentrarse en cambio en la propia voz del padre. "Nadie tiene más experiencia acerca de la voz del paciente -resalta- que un ex adolescente entrenado en el mismo hogar". Diario El Día Marzo 2008

El envejecimiento poblacional nos exige ampliar nuestro campo de actuación.

Contribuir a que los medios de comunicación difundan informaciones más fundamentadas sobre el proceso de envejecimiento poblacional en nuestros países, es también una responsabilidad de quienes participamos en el ámbito de la gerontología. Nuestra labor no se puede limitar a la búsqueda de un mejoramiento de la situación de los adultos mayores. Necesitamos asumir también un rol más activo en la labor orientadora y educativa que nos corresponde para contribuir a los cambios que nuestras sociedades necesitan para hacer del envejecimiento un factor del desarrollo de nuestros países.
En los últimos años, las informaciones relativas al envejecimiento demográfico han ido paulatinamente ganando espacio en los medios de comunicación. Sin embargo la calidad de sus mensajes dista mucho de estar a la altura de las informaciones que nuestras sociedades necesitan. La responsabilidad sin duda que no se puede atribuir exclusivamente a los medios de comunicación. Éstos reflejan el desconocimiento que en general existe al respecto en nuestras sociedades, así como el predominio de falsas creencias y visiones deficitarias sobre la vejez que son trasladadas a las percepciones que se tienen sobre el envejecimiento.
Es preciso que los medios de comunicación pongan a disposición informaciones sobre el envejecimiento basadas en fuentes sólidas, documentadas. Así el envejecimiento podrá comenzar a ser percibido como una conquista social y no como un fenómeno negativo al cual haya que temer, no obstante se deba hacer conciencia sobre los problemas que representan las actuales condiciones sociales, políticas, económicas y culturales ya que afectan directamente a la calidad de vida de las personas a lo largo de todo el ciclo vital.
De ahí que no debiéramos permanecer indiferentes cuando en medios de comunicación se difunden afirmaciones desatinadas que conciben el envejecimiento como una condición que sólo compete a las personas viejas; o que propagan visiones catastrofistas, incluso apocalípticas asociadas al creciente envejecimiento poblacional.
Necesitamos por lo tanto, ampliar nuestro campo de actuación y asumir que trabajar en la búsqueda de cambios de las condiciones que hoy día enfrentan nuestros países para hacer frente al envejecimiento poblacional, son tan importantes como nuestro trabajo directo a favor de las personas adultas mayores.-
Ximena Romero – Christel Wasiek - Red Latinoamericana de Gerontología

La capacidad cognitiva declina con la edad, incluso sin demencia

Científicos suecos demuestran que las personas de edad avanzada experimentan una disminución de ciertas habilidades mentales años antes de su muerte.
Las habilidades mentales de las personas más mayores comienzan a declinar años antes de su fallecimiento, incluso si no tienen demencia. Es lo que concluye, según un estudio de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), que se publica en la edición digital de "Neurology". Según explica el Dr. Valgeir Thorvaldsson, autor principal de la investigación, "estos cambios son diferentes y se producen aparte de los cambios en las habilidades del pensamiento que se producen con el envejecimiento. Descubrimos cambios acelerados en las capacidades mentales que indicaban una fase de declive terminal antes de la muerte". El comienzo del declive es diferente en varias capacidades cognitivas. La velocidad perceptiva, que mide la rapidez con la que se comparan figuras, comienza declinar casi 15 años antes de la muerte. La disminución en la capacidad espacial empieza cerca de 8 años antes del fallecimiento y la verbal alrededor de 6,5 años antes. En el estudio participaron 288 personas sin demencia que fueron seguidas desde que tenían 70 años hasta que fallecieron, a una edad media de 84 años. Las capacidades mentales se midieron hasta 12 veces durante un período de 30 años y fueron evaluadas para comprobar que no se había desarrollado demencia. Según señalan los autores, existen varios factores que podrían explicar este declive terminal en las capacidades mentales. "Los trastornos cardiovasculares o la demencia, demasiado iniciales para detectarse, podrían ser factores. Los mayores problemas de salud y la fragilidad en la tercera edad a menudo conducen a la inactividad, y esta falta de ejercicio y estimulación mental podría acelerar el declive". El citado investigador apunta que las capacidades verbales declinaron de forma abrupta en la fase terminal y no sólo debido a la edad. "Esto indica que las personas continúan estables en sus habilidades verbales a menos que sufran enfermedades que también aumentan su riesgo de muerte. Un cambio en la capacidad verbal podría, por ello, considerarse un marcador crítico de la degeneración de la salud en las personas más mayores". Göteborg University

videoFilm "Ilusión para Vivir"

A través del siguiente link se accede al videofilm "Ilusión para Vivir". Relata la historia de un grupo de adultos mayores dentro de un geriátrico. Se filmó en 1994 en la Ciudad de Buenos Aires. Duración 100 minutos. Dirección: Prof. Dr. Miguel Ángel Materazzi.

http://googlevideo.ciceros.com/search/materazzi-miguel-angel/1/play/5690911416476823606/salud-mental-ilusion-para-vivir-660/

Nota de José Luis

Para leerlo visita este enlace: Artículo
Más información en: Risolidaria

Viaje a Ítaca

Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.

A Lestrigones y a Cíclopes
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

A Lestrigones ni a Cíclopes
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, ámbar y ébano,
aromas deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados
perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre en la memoria a Itaca.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje,
sin ella el camino no hubieras emprendido,
mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, Itaca no te engañó.
Rico en saber y en vida como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.
Konstantino Kavafis

Estudiar después de los 60 mejora la salud


Comenzar la universidad en la séptima década de vida puede resultar todo un desafío, sobre todo porque lo primero que aparece son las excusas para no intentarlo, como "?a esta edad?" o, la más frecuente, "la cabeza no me va a responder".
Sin embargo, en las aulas de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) se comprueba a simple vista que retomar el estudio a partir de los 60 no sólo rejuvenece el cerebro, sino también ayuda a prevenir enfermedades mentales de la edad, como las demencias, a reducir la depresión, a recuperar los roles sociales y a mejorar la calidad del envejecimiento.
"Tenemos una edad biológica y otra edad psicológica. La primera no la podemos modificar y a medida que avanza te siguen festejando los cumpleanos y te la recuerdan a cada rato... -bromea Eugenia Resnik, de 83 anos-. Pero la otra podemos mejorarla muchísimo si tenemos voluntad."
Eugenia comenzó la universidad el ano pasado; se inscribió en el curso de psicología y este año reincidió también con filosofía, un saber sobre el que confiesa que nunca había tenido un libro en la mano.
"Siempre nos queda una asignatura pendiente -asegura Eugenia al explicar por qué decidió ir a la universidad-. Mis padres fueron inmigrantes, nunca nos faltó lo imprescindible, pero con mis hermanos sólo pudimos ir a la escuela primaria. Siempre quise seguir estudiando y tener una carrera, pero no fue posible."
Desde hace diez anos, la Secretaría de Extensión Universitaria de la Facultad de Ciencias Sociales creó la Universidad de la Tercera Edad (Unite), un programa que incluye el dictado de 36 cursos gratuitos para mayores de 60 anos.
Durante un año o un cuatrimestre, unos 200 estudiantes cada año reciben contenidos de nivel académico teóricos y prácticos. Los docentes, que son los mismos que los de las carreras de grado de la UNLZ, no exigen memorizar textos y rendir exámenes, pero sí cumplir con los plazos para la entrega de los trabajos prácticos y las investigaciones.
"Los adultos mayores tienen la misma capacidad de aprendizaje que en otras épocas de la vida; las variaciones obedecen a conocimientos previos, estudios finalizados, ritmos, tiempos de cada uno, e interés y motivación por la tarea", explicó a LA NACION la licenciada en psicología Mónica Straschnoy, docente de la Unite y coautora de un estudio sobre los efectos del aprendizaje en la tercera edad, junto con la licenciada Adriana Rozanski.

Sentirse vivos
Para la investigación, las autoras elaboraron un cuestionario de 15 preguntas que les entregaron a 150 alumnos con un año de antigüedad en los cursos.
La mayoría (59%) aseguró que la motivación para inscribirse en la universidad había sido la inquietud de adquirir conocimientos, mientras que el resto mencionó el deseo de superación (18%), de compartir experiencias (10%) o simplemente curiosidad (2%), entro otros.
"Lo que los impulsa a estudiar difiere, pero lo interesante es que el énfasis no lo ponen en la productividad, como los más jóvenes, sino en la retroalimentación, en sentirse que todavía están vivos y con posibilidad de hacer cosas no para ocupar el tiempo libre, sino porque les sirven para usar en su vida diaria", explicó la licenciada Rozanski, investigadora y docente de la Unite.
Cada curso incluye una clase por semana durante un cuatrimestre o un año. El 51% prefirió un curso por vez y el resto, entre dos y cuatro. Al año, el 85% de los estudiantes reconoció tener aptitudes cognitivas y de socialización que hasta el momento ignoraba, mientras que el 90% sintió que el conocimiento le permitió "sacar más provecho de la vida" y ser "más fructíferos".
Además, el 91% aseguró que la información le permitió mejorar la calidad de vida.
"Con sólo prepararse y salir de su casa una vez por semana o más para ir a clase, la persona mayor deja de sentirse aislada y fuera del contexto social, en el que generalmente se lo margina y se le impone que a partir de cierta edad no puede hacer determinadas actividades", agregó Rozanski.
"Es casi inmediato: los alumnos revierten la desagradable imposición social de pertenecer a la clase pasiva, cuando se trata de personas con recursos cognitivos que no sólo disminuyen con el envejecimiento sino que también pueden aumentar si se los ejercita."
De hecho, la hipótesis que intentan demostrar ambas psicólogas plantea que el aprendizaje en esa población "sería condición necesaria" para mejorar su salud psicofísica.

Problemas comunes
A la Universidad de la Tercera Edad, que es una de las 19 propuestas educativas para adultos mayores que ofrecen universidades públicas y privadas del país, llegan estudiantes "reincidentes" -como ellos mismos se definen-, con distintos niveles educativos, pero dos problemas comunes: depresión y pérdida de los roles sociales.
"El ocio y la soledad son malos compañeros del ser humano, mucho más en las personas adultas mayores, en las que a veces quedan pocas reservas y comienza a aparecer el fantasma de la pérdida del sentido de la existencia", opinó Straschnoy.

Nuevas habilidades
Con los cursos, observaron las investigadoras, los adultos mejoran la adquisición de habilidades, como el pensamiento crítico, el buen humor y la adaptación a los cambios de la realidad.
En definitiva, "adquieren un lugar de interés porque muchos de ellos comienzan a dominar nuevos temas con la terminología científica respectiva. Les permiten relacionarse de una forma valiosa con sus hijos y nietos. Se los puede ver por los pasillos de la facultad, teniendo presencia y compartiendo con distintas generaciones", agregó Straschnoy.
Es más, muchos de ellos comparten esos pasillos o el bar de la facultad con sus nietos, que cursan carreras de grado en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, y hasta se los puede ver explicándoles distintos puntos de las materias a los más jóvenes.
"Hablo con mis nietos como si ellos hablaran con sus amigos -comenta Eugenia, que ya tiene cuatro bisnietos-. Eso me parece fascinante: que confíen en mí, que compartan conmigo su vida... Veo en reuniones a personas con veinte anos menos que yo y si hay una persona mayor la dejan sola como a un objeto, no la consideran un sujeto. Eso es terrible."
Para Rozanski, en definitiva, "éste es un modelo que demuestra cuánto se justifica invertir en prevención y educación".
Por Fabiola Czubaj - Fuente LA NACION

La Vejez ... algo maravilloso!!!


¿Qué ves en la foto..?
¿te impresiona..?
¿te causa miedo u otra sensación..?


La vejez es algo maravilloso,
un cúmulo de sabiduría
guardado en complejas escrituras...
las arrugas de nuestro rostro.


¿Y si vemos en la vejez algo más
que dolor y fin..?


¿Y si aprendemos de ellos y escuchamos
lo que dicen una y otra vez..?


aunque lo hemos escuchado
cientos de veces...?


¿Qué podría suceder
si intentamos no ignorarlos
por ser diferentes..?


Si dejamos de discriminarlos
por ser más bajitos

o más arrugados...
ó más lentos que los demás...


Si dejamos de mirarlos
con lástima y empezamos a.....
Observarlos,
escucharlos,
acompañarlos,

a sentirlos parte y sobre todo,
reflejo de nuestro propio futuro.


¡Arriba la vejez!

Por más viejos acompañados;
por más viejos felices!!!
Javier Rubinstein (22 años) Artista Plástico

Más años es tal vez más felicidad


La conciencia de los límites, el peso de la experiencia e incluso ciertos cambios en la actividad cerebral pueden redundar, en la vejez, en una mayor satisfacción frente a lo cotidiano como también en la capacidad de desestimar emociones negativas.
Por: Ricardo Iacub

Es posible pensar la felicidad por fuera de los ideales sociales que nos auguran logros, reconocimiento y poder? ¿En qué medida la consciencia de los límites nos permite acercarnos al goce de lo cotidiano?

La felicidad, que aparece hoy como un nuevo tópico de investigación científica, aun cuando siga generando suspicacias y dudas por su complejidad conceptual, nos arroja datos cada vez más sustantivos y consolidados que nos acercan a temáticas abordadas desde hace siglos por filósofos y pensadores que buscaban "ese oscuro objeto del deseo".

Cuando se aborda esta cuestión en relación con el envejecimiento, se produce una especial curiosidad y sorpresa.

Recientemente, en un estudio de la Universidad de Warwick y Dartmouth College, se recolectaron datos de 2 millones de personas, en 80 países (inclusive el nuestro). Los resultados mostraron que las personas de mediana edad disminuían los niveles de felicidad; un dato curioso indicaba que para volver a alcanzar los niveles de los 20 años había que esperar hasta los 70.

Este dato es consistente con otras investigaciones, entre las que se destaca la de Pond Lacey (Journal of Happiness Studies, 2006), donde fueron evaluadas personas de aproximadamente 30 y 70 años y se descubrió que éstas últimas eran más felices. Son resultados que parecen sorprender hasta los más optimistas.

Las explicaciones son variadas, aunque se remarca el peso de la experiencia y el paso del tiempo, los cuales permitirían un punto de vista diferente de la vida. La intensidad de las emociones parece suavizarse particularmente frente a las experiencias negativas, lo que muchas veces se denominó la serenidad de la vejez. Esto no implica la no intensidad de los goces, sino un manejo más adecuado de lo molesto o nocivo.

Aun cuando las explicaciones sean predominantemente de orden psicológico, existe una fuerte evidencia sobre los cambios de la actividad cerebral en la percepción de los hechos negativos en las personas mayores. Por ejemplo, imágenes registradas por un resonador magnético revelaron que la amígdala, que es la parte del cerebro responsable de las reacciones emocionales y la memoria, no reacciona con la misma intensidad que en otras edades cuando se muestran escenas negativas.

Los investigadores Stacey Wood y Michael Kisley (Psychological Science, 2007) grabaron la actividad cerebral de adultos a quienes se les mostraron una serie de imágenes positivas y negativas, tales como un helado o un animal muerto. Mientras que los jóvenes (entre 18 y 25) dieron más importancia a las imágenes emocionalmente negativas, los adultos mayores (55 y más) prestaron más atención a las positivas. Otros estudios agregaron a estas conclusiones la más rápida recuperación frente a eventos negativos.

Stacey Wood (Los Angeles Times, 2007) sostiene que se produce un manejo diferente de la información emocional en el procesamiento cerebral. Esto podría remitir a la antigua noción de sabiduría, interpretada como la habilidad para integrar la información que proveen las emociones, siendo más capaces de sopesar y no hallar tan disruptivo lo negativo o discordante.

Mientras que algunos consideran que "los golpes de la vida" podrían enseñarnos lo esencial —es decir, lo que tiene valor para el sujeto—, otras perspectivas complejizan las explicaciones. La psicóloga estadounidense Laura Carstensen viene desarrollando investigaciones sobre las emociones en la vejez en el Centro de Longevidad de la Universidad de Stanford, tratando de comprender "la predisposición a lo positivo".

La explicación es que el control emocional, que redunda en un más amplio nivel de satisfacción, se debe a la creciente consciencia de finitud y la percepción de un tiempo limitado por vivir, lo que tiende a generar una mayor selectividad emocional, generalmente asociada a objetivos más afectivos, personalizados y con una fuerte focalización en el presente (Psychology and Aging, 2002)

Esta misma perspectiva, en la que la sensación de cierta provisionalidad es más real y palpable, permite darle a la vida más valor y sentir más agradecimiento, así como también enfocarse más sobre los aspectos positivos y promover con ello una mayor satisfacción vital.

La paradoja de la vejez parece radicar, según Carstensen, en que a pesar de que existe cierto declive físico y cognitivo, se incrementa el bienestar psicológico.

Esto no implica que sea una experiencia de todos los mayores. Ciertos niveles de padecimientos físicos o económicos podrían limitar estas vivencias, así como las características neuróticas del sujeto no disminuyen con la edad.

Borges, en el cuento "El inmortal", siguiendo una tradición existencialista, describía el aburrimiento que generaba la falta de prisa de aquellos cuyas vidas carecían de un límite de tiempo. La cercanía del fin puede producir pánico o puede hacer brotar la experiencia más rica del ser humano: el goce de lo cotidiano.- (Nota aportada por Haydée)