El alzhéimer, relacionado con la depresión en la tercera edad

La depresión de aparición tardía puede ser un factor de riesgo para demencias como el alzhéimer.

Los cambios demográficos de las últimas décadas han provocado un envejecimiento progresivo de la población. Crece por tanto el perfil de paciente mayor, polimedicado y con varias patologías crónicas. En este contexto es importante vigilar de cerca el continuum de enfermedad depresión-demencia. Este tema fue abordado durante la celebración en Sevilla del Congreso de la Sociedad Española de Psiquiatría Privada (ASEPP). Según explicó el psiquiatra Ángel Moríñigo,  especializado en el ámbito de las demencias, “la depresión de aparición tardía, es decir, la que se inicia en edad geriátrica, es un factor de riesgo para la demencia”.
Para el experto, “su tratamiento no sólo es imprescindible para mejorar al paciente depresivo y aportarle mayor bienestar sino también para poder prevenir  la conversión a demencia con el curso de los años”.  Moríñigo realizó una revisión de las evidencias científicas disponibles. “Las investigaciones han señalado correlaciones entre los síntomas depresivos y el riesgo de enfermedad de Alzéhimer, basándose en técnicas de neuroimagen a través del estudio de pacientes control sin depresión o con cuadros depresivos muy leves. “En la depresión de aparición tardía se relaciona con el riesgo de demencia especialmente en la demencia de tipo alzhéimer y la de tipo vascular”, explicó.
Además, el experto apuntó que algunos estudios incipientes apuntan a la probabilidad de que estos datos sean aplicables a más rangos de edad, aunque aún no hay datos suficientes. “Es posible que la depresión a cualquier edad constituyen un factor de riesgo para las demencias”, indicó Moríñigo.

De la depresión a la demencia
Según esta perspectiva, ¿cómo diferenciar una depresión que va a abocar a la demencia de una depresión pura o primaria que no tenga que ver con la demencia en la edad senil? Según indica Ángel Moríñigo, es clínicamente complejo. Pese a que las pruebas de neuroimagen, como la Tomografía por Emisión de Positrones (PET) podrían aclararlo en parte, no se dispone de esta tecnología en todos los contextos sanitarios para poder estudiar los depósitos de beta-amiloide y el sistema serotoninérgico al mismo tiempo. Pero sí es posible atender a algunos signos importantes y habituales cuando en una aparición de depresión en edad geriátrica el trastorno cognitivo leve que se asocia a la depresión no revierte. “Los síntomas puramente emocionales revierten y los tratamos bien con antidepresivos, pero a veces ni con el mejor antidepresivo revierte el trastorno cognitivo leve, que incluso progresa y  a veces  empeora. En muchos mayores si tratamos bien la depresión remite el trastorno cognitivo leve. Ese es una sub población de pacientes en mayor riesgo y a los que debemos seguir  de manera más precisa”, explica.
En estos subgrupos, según explicó Manuel Martín, director del Instituto de Investigaciones Psiquiátricas de Bilbao, “debemos ver también si hay otros factores de riesgo para demencia”. Por ejemplo, analizar si existen antecedentes familiares de demencia o estudiar si podría haber factores de riesgo para la demencia vascular. “A veces hay un solapamiento entre distintas formas de demencia y se sabe que puede haber más riesgo cuando hay problemas de hipertensión o hipercolesterolemia. Si en una persona confluyen todos estos factores será indicativo de que la posibilidad de una evolución a demencia es mayor”, afirma el especialista. Por otro lado, Martín recordó que la presencia de apatía es un indicador muy preciso. “La presencia de apatía como rasgo predominante en la depresión indica muchas veces un mayor riesgo de evolución a demencia”, indicó.-

Los riesgos de la soledad en los mayores

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) alerta de que la soledad puede representar un factor de riesgo para la depresión, el deterioro cognitivo y la mortalidad en los mayores.

¿Puede ser la soledad un factor de riesgo para la depresión y el deterioro cognitivo?
Según los expertos sí, que señalan que en el último año se ha producido un aumento en España de los hogares unipersonales y se estima que hasta 1,8 millones de mayores viven solos, lo que puede representar un factor de riesgo para la depresión, el deterioro cognitivo y la mortalidad.
Así lo ha alertado la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) durante el congreso anual que celebran estos días en San Sebastián, ante la gravedad de esta situación y de los serios problemas que puede provocar en la salud de las personas de la tercera edad.
De estos casi dos millones de mayores que viven solos se estima que un 42 por ciento (unas 368.400 personas) tienen más de 85 años, y el 72,2 por ciento son mujeres. Y según datos de la Encuesta Continua de Hogares de 2014, apenas reciben una visita mensual de alguien conocido de su entorno social e incluso, se dan casos, en el que no existen tales visitas.
Esto lleva aparejado diferentes problemas de salud asociados a la soledad, argumentan los geriatras, y además de la depresión la soledad también se relaciona con enfermedades cardiovasculares, hipertensión y demencia. Incluso existe un vínculo muy fuerte con una mortalidad temprana.
Además, estos mayores tienen problemas ligados a la movilidad y al riesgo de caídas y, como consecuencia de éstas, de sufrir fracturas óseas. Del mismo modo, esta soledad suele también asociarse a problemas económicos, lo que repercute en su alimentación y en su higiene.
“La soledad puede verse incrementada a lo largo del ciclo vital por factores asociados a los estilos cognitivos o a la personalidad de las personas o a la ocurrencia de sucesos vitales significativos como, por ejemplo, la jubilación, enfermedades o asumir la tarea de cuidar de un familiar dependiente”, ha explicado Andrés Losada, profesor de Psicología Clínica de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.
Además, los expertos recuerdan que con los expectativas demográficas y el progresivo envejecimiento de la población se trata de un problema que va a ir a más por lo que es necesario “saber cómo enfrentarse a él”, y consideran imprescindible el papel de la acción voluntaria en el acompañamiento de situaciones de soledad no deseadas.-

El 62% de los hombres y el 37% de las mujeres mayores de 65 años son sexualmente activos.

Un estudio sobre casi 2.000 personas, basado en la Encuesta Nacional de Salud y Sexualidad, describe las prácticas eróticas de la tercera edad en España. Las más habituales son los besos, las caricias y la penetración vaginal. Las principales causas de inactividad sexual son la enfermedad física y la viudedad.

El estudio, publicado en una de las revistas de mayor impacto mundial sobre sexualidad, The Journal of Sexual Medicine, analiza los factores que influyen en la actividad sexual de las personas mayores en España.
“Esta investigación permite conocer una realidad social no suficientemente tratada en España: la sexualidad y las personas mayores”, explica a SINC Domingo Palacios, investigador universitario y autor principal de este trabajo.
Los resultados, basados en la Encuesta Nacional de Salud y Sexualidad realizada en 1.939 ancianos heterosexuales durante el año 2009, revelan que el 62,3% de los hombres y el 37,4% de las mujeres son sexualmente activos. Las prácticas sexuales más habituales son los besos, las caricias y la penetración vaginal. Por el contrario, las menos practicadas son la masturbación y el sexo oral.

Además, existen otros factores que limitan la actividad sexual en ambos sexos: ser mayor de 75 años, no tener pareja, poseer un bajo nivel educativo, una mala percepción de la propia salud y la sexualidad, padecer dos o más enfermedades crónicas y tomar dos o más medicamentos.
“Esto tiene su aplicación en la prevención de enfermedades y en la promoción de la salud y las prácticas sexuales saludables”, afirma Palacios, quien subraya que entre las razones por las que la población mayor española no tiene relaciones sexuales destacan la viudedad y la enfermedad física de la pareja.
Los autores apuntan diferencias de género entre los mayores de 65 años, con una menor actividad sexual de las mujeres respecto a los hombres, y de edad, con mejores resultados entre los 65 y los 74 años que en los mayores de 75 años.

Los resultados apoyan estudios anteriores.
Esta no es la primera vez que se mide la salud sexual en la tercera edad. Ya en 2006, un estudio que se hizo público durante el XXVI Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC) mostró que el 60% de las personas mayores de 65 años decía tener relaciones sexuales con una frecuencia media de cuatro veces al mes.
En aquel trabajo, realizado en más de un centenar de personas por médicos de familia de Cataluña, la mayoría reconocía que aunque sus relaciones habían sufrido cambios a causa de la edad, no por ello eran "menos satisfactorias".
Asimismo, los datos coinciden con los de una encuesta realizada en EE UU y publicada en el New England Journal of Medicine en 2008, en la que el 73% de los estadounidenses entre 57 y 64 años practicaban sexo. La cifra bajaba al 53% entre los 65 y los 75 años y caía hasta el 26% a los 85.-
fuente: The Journal of Sexual Medicine.

14 de Febrero - Día de los enamorados

Sólo imágenes que hablan por sí solas.

















Mickey Rooney: no dejarse manipular.

Mickey Rooney, falleció en Abril de 2014, a los 93 años. El famoso y siempre recordado actor debió testificar, en 2011, ante un comité del Senado sobre el abuso contra las personas mayores. Abuso contra él cometido por sus familiares y en su discurso se dirige a todos los adultos mayores en pos de no dejarse manipular.

Saltar prejuicios para romper escenarios negativos de la vejez y poner en valor esa etapa de la vida

El Segundo Congreso Nacional de Gerontología Comunitaria, que se desarrolla en Jujuy, "viene a romper los escenarios negativos de la vejez, a desestructurar, a poner en valor esta etapa de la vida, tan cargada aún de prejuicios", dijo la directora nacional de Políticas para Adultos Mayores, Mónica Roqué.

Desde el jueves y hasta el sábado se realiza en la capital jujeña este espacio interdisciplinario que reúne a 3.000 participantes, entre médicos, psicólogos, terapistas ocupacionales, cuidadores domiciliarios, adultos mayores, que presentan 300 trabajos sobre acciones territoriales e investigaciones de campo en una veintena de mesas y conferencias.

"Argentina es líder en América Latina porque creamos la gerontología comunitaria donde todas las disciplinas tienen el mismo valor; es un espacio que nos junta a todos, que cruza y democratiza saberes. No tenemos que ir fragmentados a distintos congresos para mostrar lo que hacemos", explica Roqué.

La médica amplía: "Es comunitario porque se trabaja en el territorio y en el territorio estamos todos y nos interrelacionamos con los otros, que es lo que hace que tenga impacto. Nuestros trabajos no quedan en un paper sino que los llevamos a la comunidad".

En este sentido, explica que no se trata sólo de trabajar con personas mayores sino con el entorno. "Si pensamos en la mujeres mayores hoy tenemos que ir más atrás, porque esa mujer llega con una trayectoria. Y eso es la vejez: somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos a lo largo de toda la vida. No es que de repente y como de un repollo tenemos 60 o 70 años".

Roqué recuerda que "la gerontología no tenía espacios donde debatir, pero hubo una decisión política para llevar este paradigma a la agenda pública para reconocer a las personas mayores como sujetos de derechos, para dejar de hablar de `abuelitos´y visibilizarlos como capital social".

Y son capital social, enumera Roqué, porque generan nuevos conocimientos, porque están activos en la sociedad, porque hacen trabajo voluntario, porque hacen tareas de cuidado con los nietos o con familiares.

"El problema es que muchos no se reconocen como personas mayores. Porque tiene mala prensa, porque se supone ´decrepitud´, y mucho más las mujeres que estamos más devaluadas. Entonces la vejez la depositamos en el otro", reflexiona.

En esta dirección piensa que si "nos reconociéramos como personas mayores sabiendo lo valiosos que somos, podríamos darle esa impronta a la vejez. Porque la vejez tiene que ser una buena palabra, porque es maravilloso decir que sos más feliz en esta etapa de tu vida, como dice la encuesta de calidad de vida del INDEC o que sos un sujeto activo y no ese abuelito vulnerable que se puede perder. Hay que terminar con el prejuicio edaísta".

Estos congresos, organizados por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y en este caso el gobierno jujeño, "dan herramientas a todos los que trabajamos para defender este modelo de derechos, este nuevo paradigma, que está en la agenda política, pero que aún no está en la agenda mediática".

Es que para Roqué "a medida que vamos envejeciendo nos vamos haciendo invisibles. Los medios de comunicación tienen un imaginario social equivocado y se equivocan en no mostrar este capital social o en mostrarlos como ancianos, porque entonces los mayores activos no se sienten reconocidos, están en el no lugar".

Roqué junto con Ricardo Iacub, docente de la cátedra de Vejez y Tercera Edad de la Facultad de Psicología de la UBA, presiden este congreso que abrió la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, cuando ayer anunció la capacitación de 20.000 nuevos cuidadores domiciliarios que se sumarán a los 30.000 que ya fueron formados para poder atender a un segmento de la población mayor y evitar su institucionalización, otro de los ejes centrales de este nuevo paradigma, que promueve el empoderamiento y la autonomía.

"Es imprescindible que hagamos todos los canales, que trabajemos en esto, porque cada vez se necesitan más cuidadores domiciliarios y además gente preparada con una mirada innovadora, con una mirada de respeto, de buen trato hacia el adulto mayor", convocó la ministra.

La magia de reencontrar el amor. Sexualidad del adulto mayor.

Actualmente se empieza a hablar de la sexualidad en la vejez, especialmente a nivel profesional, con mayor naturalidad y soltura. El envejecimiento determina cambios en los ancianos y la imagen corporal sufre transformaciones difíciles de asimilar, esto determina que en muchas ocasiones la sexualidad sea rechazada o negada. Ello es clave si consideramos que a través de la sexualidad se puede ayudar a combatir los problemas de soledad tan prevalentes en la ancianidad. La comprensión y ayuda a los ancianos en este aspecto es una tarea que debe integrar tanto como otros aspectos, el ámbito de una profesionalidad centrada en una salud más humanizada y con base en una realidad objetiva. ( Geriátrika, 1989; 5(10): 556-558.

La realidad es que la gente de edad avanzada tiene actividad sexual. Diferentes estudios llevados a cabo en épocas distintas, y con diversas metodología, lo confirman(Kinsey, Pfeiffer, Master y Johnson, etc.). De cualquier modo, aún reconocemos algunas falencias en la metodología, pensamos que nos ofrecen suficientes datos como para hacernos una idea de lo que la sexualidad es y puede ser durante la tercera edad.

La sexualidad es importante para el bienestar y calidad de vida de las personas mayores y como tal, debe ser entendida y tratada por los profesionales de la salud.

Y es interesante que postulan la mayoría de ellos que, si bien es cierto que al avanzar en edad la actividad sexual disminuye, esta disminución no estaría relacionada con el deseo sexual, el cual disminuye muy poco o bien puede conservarse sin cambios e incluso llegar a aumentar en algunos casos.

En esos estudios uno de los inconvenientes que posiblemente distorsionan la información obtenida es que se han hecho casi siempre desde la perspectiva de un modo joven de pensar, interesándose fundamentalmente por la actividad coital, olvidando que la comunicación, y el placer sexual, no siempre y necesariamente están ligados al coito. Además, las personas mayores ocultan sus deseos y manifestaciones sexuales a jóvenes y adultos, porque estos habitualmente niegan su sexualidad y critican a las personas de la tercera edad que se interesan por ella.

Durante mucho tiempo, la expresión sexual ha estado ligada a la función reproductiva. Junto a ello el extendido prejuicio en contra de los ancianos en el supuesto acrítico de que la vida, el amor y el romance son patrimonios de los jóvenes, condiciona su bagaje de experiencias humanas plenas. Es decir, la sociedad, los que le rodean, exigen que adecue sus conductas al rol o imagen social que se tiene de él, sin importar lo que el individuo quiere ser como persona, y así la tercera edad sufre los tabúes sociales como un pero que se agrega a la carga de los años.

La tendencia a negar la sexualidad de la vejez tiene un aspecto humano que trasciende su impacto negativo sobre la vida sexual y la imagen de la persona de edad avanzada. También complica las relaciones interpersonales dentro del matrimonio, crea conflictos entre los hijos y los padres que planean volver a casarse, dificulta el diagnóstico correcto y las oportunidades terapéuticas de los problemas médicos y psicológicos. La autoimagen relacionada con el concepto de lo corporal sufre una alteración que es difícil asimilar y provoca una disminución de la autoestima. Esta imagen corporal es un producto de todas las relaciones objetables vividas desde el nacimiento.

El individuo deposita en su cuerpo sus vicisitudes de relación, pues el cuerpo es el sitio del encuentro con el cuerpo del otro. Siendo la sexualidad rechazada o negada lo que en el nivel latente crea conflictos. ( Espina Barrio, J.A. Sexualidad en la tercera edad, pp. 58-59)

Está descrito, por otra parte de que en el proceso de adjudicación y asunción de roles, los mismos viejos se hacen cargo de esos mitos y más de una vez se inhiben de hablar de su sexualidad, ya que ellos mismos a lo largo de su vida imaginaban a sus padres y abuelos como asexuados. El entorno asigna poco espacio al interés sexual de los ancianos. La reprobación social, cuyas raíces llegan —por cierto— hasta la remota infancia de cada uno de nosotros, pone el estigma de la vergüenza a la sexualidad como experiencia de posibilidad. ( Pszemiarower, N.P. Sexualidad en la tercera edad, pp. 68-69)

Se da entonces una situación en que el sujeto se encuentra en la encrucijada frente a la energía sexual; la sociedad con las consignas de decencia, vergüenza, castidad, por un lado y otras veces su propio cuerpo por la relación narcisista consigo mismo. En disgusto del propio cuerpo que se niega a hacerlo existir para el otro, lo que impide su descarga defendiéndose de los impulsos sexuales hasta el punto de reprimirlo en el inconsciente.

continuar leyendo en el siguiente enlace: http://escuela.med.puc.cl/publ/arsmedica/arsmedica8/Art09.html

Los juegos para pc resultan eficientes para tratar la depresión en los adultos mayores.

Un estudio dio a conocer que los juegos cognitivos para pc, resultarían muy positivos y satisfactorios en el tratamiento de adultos mayores que presentan marcados síntomas de depresión y que no reaccionan bien al tratamiento con fármacos.  Es de destacar que sería un avance muy importante ya que se estima que el 40% de las personas mayores que presentan depresión acarrean a su vez deterioros en sus funciones ejecutivas, aquellas relacionadas con la planificación y organización de la conducta.
Es así que las investigaciones llevadas a cabo por profesionales estadounidenses y chinos posibilitaron el desarrollo de juegos para la pc a fin de entrenar a los pacientes en la mejoría de estas disfunciones que impiden que la alopatía antidepresiva funcione en estas personas.  Se experimentó con una docena de adultos mayores de entre 60 y 89 años, los cuales no mostraban mejoría notable con los fármacos que recibían. Los científicos obtuvieron muy buenos resultados en el 91% de los casos, en un tiempo de cuatro semanas. Comprobaron que la utilización de los juegos mejoraba los síntomas en la misma medida que lo los fármacos en un tiempo de doce semanas.
Los juegos fueron diseñados en acuerdo al nivel de habilidad de cada individuo y su puso especial cuidado en que fueran adecuados, atractivos y retadores. Cuando las capacidades del individuo vertían mejoría, se corregía el nivel de dificultad con el objeto de motivarlo a permanecer en el rango indicado para inducir la neurogénesis. El resultado final mostró que los pacientes mejoraran sus déficit ejecutivos y también se redujeran los síntomas de depresión, es más, un 70% experimentó una remisión completa de la depresión.-
Recreadultos. 

Fuente: Nat Commun 2014; 5: 4578 – Morimoto SS, Wexler BE, Liu J, Hu W, SeirupJ, Alexxopoulos GS.

Los adultos mayores que usan Internet son menos propensos a la depresión.


El efecto más pronunciado se observó en los que viven solos.

NUEVA YORK (Reuters Health) - Los adultos mayores de Estados Unidos que utilizan Internet son un tercio menos propensos a padecer depresión que los que no usan la red.

"El efecto más pronunciado se observó en los que viven solos, de modo que todo sugiere que se trata de la conexión con otros, lo que elimina el aislamiento y la soledad", dijo la autora principal, Shelia Cotten, científica de Telecomunicaciones, Estudios sobre Información y Medios de Michigan State University, East Lansing.

En The Journals of Gerontology: Series B, el equipo de Cotten publica que la depresión afecta a casi un 8 por ciento de los estadounidenses mayores de 50 años, es decir, entre 5 y 10 millones de personas.

Los autores analizaron las respuestas obtenidas en seis años con la Encuesta sobre Jubilación y Salud de Estados Unidos, un sondeo poblacional para conocer la transición a la pasividad.

La muestra incluyó 3.075 hombres y mujeres jubilados que vivían en la comunidad. Se identificaron los niveles de depresión mediante las respuestas a un cuestionario de ocho preguntas. Los participantes también informaron si usaban Internet para comunicarse por correo electrónico u otras tareas.

Un 30 por ciento era usuario de la red. Al comparar los niveles de depresión, ese subgrupo era un 33 por ciento menos propenso a la depresión que el resto.

Cotten explicó que muchos adultos mayores tienen problemas de movilidad y de salud que les impiden trasladarse y visitar a los familiares. Pero poder usar el correo electrónico para ver fotografías de sus hijos, sus nietos y hasta bisnietos favorece la comunicación.

"Por lo tanto, alentaría que las familias ayuden a los adultos mayores a utilizar Internet y no dar por sentado que es algo que los supera porque no es así", señaló, ya que los estudios demuestran que las personas de 80, 90 y aun 100 años aprenden a utilizar la computadora e Internet.

Recomendó que los adultos que quieran ayudar a sus padres a comenzar a utilizar Internet tengan en cuenta el dispositivo a utilizar.

Dijo que los adultos mayores prefieren las tabletas más que las computadoras de escritorio o las notebooks porque son más fáciles de utilizar y trasladar. "Hay que comenzar con tareas muy simples y decirles que no van a romper la computadora. Que si algo sucede, se puede reparar", precisó. "Hay que avanzar algo más lento que con alguien más joven e insistir en la repetición, hacerlos practicar, que envíen y reciban e-mails de la familia o los amigos y que consulten distintos temas en Internet. La práctica es la clave>.-


FUENTE: The Journals of Gerontology - Shereen y Jegtvig

Estudiar en la tercera edad, una tendencia en continuo ascenso

"Estudiar es una de las alternativas más fructíferas y reconfortantes, que encontraron ya que lo hacen exclusivamente por placer y con la intención de seguir superándose".


Es una generación signada por la cultura del trabajo. Hijos de padres tenaces y sacrificados que les inculcaron la importancia del sacrificio como valor supremo. Hoy tienen entre 70 y 80 años y tras una ardua vida laboral, se plantean como continuar en actividad, haciendo lo que les gusta.

Estudiar es una de las alternativas más fructíferas y reconfortantes, que encontraron ya que lo hacen exclusivamente por placer y con la intención de seguir superándose. Además, no padecen condicionamientos sociales o económicos a la hora de elegir sus carreras, sólo lo hacen por vocación.

Los beneficios son innumerables. Diversas investigaciones a nivel mundial comprobaron que quien sigue estudiando después de los 60 mantiene activa en mayor medida la actividad cerebral, previene enfermedades mentales de la tercera edad y mejora notablemente la calidad de vida después de los 75 años.

En este marco, las virtudes de estudiar después de la edad jubilatoria, han sido abrazadas por miles de hombres y mujeres que estudian en distintas universidades de todo el mundo. Es más, hoy ningún joven se muestra sorprendido si en su curso académico encuentra a una persona de 70 u 80 años de edad como compañero. La integración entre ellos es plena, activa y productiva.

El fenómeno de estudiar en la tercera edad se ha extendido de manera tal que la mayoría de los países del mundo han creado universidades exclusivas para ellos y Latinoamérica no es la excepción. La Universidad de Adultos Mayores, en Méjico dicta 18 carreras universitarias, mientras que en Chile el Centro de Estudios Universitarios para la Tercera Edad, sólo exige como requisito para su ingreso tener más de 50 años y estar predispuesto para el aprendizaje cultural y social.

Por su parte, República Dominicana cuenta con la Universidad de la Tercera Edad (UTE) que desde 1989 dicta diversas carreras de grado como derecho, psicología y administración de empresas.

En Argentina, hace más de una década, la Universidad Nacional de Lomas de Zamora creó el Programa Unite (Universidad de la Tercera Edad) que se dedica a estimular el conocimiento en los adultos mayores de 60 años a partir del dictado de 36 cursos gratuitos.

Unite realizó una investigación sobre los efectos del aprendizaje en la tercera edad, y las conclusiones fueron más que positivas. Las autoras del estudio Mónica Straschnoy y Adriana Rozanski, realizaron una serie de entrevistas a 150 alumnos universitarios que superan los 60 años y al ser consultados acerca de su principal motivación para comenzar una carrera el 59% aseguró que su principal incentivo fue la inquietud de adquirir conocimientos, el 18% estudia por un deseo de superación y un 10% por el hecho de poder compartir una experiencia.

La investigación comprobó además el efecto positivo del estudio en la vida de los adultos mayores. El 85% de los estudiantes reconoció haber descubierto a partir de la experiencia universitaria, aptitudes cognitivas y de socialización que hasta el momento no habían notado. Además, el 90% de los entrevistados siente que ir a la universidad les permite “sentirse vivos”, ser más productivos y mejorar la calidad de vida.

Diversas investigaciones han comprobado la veracidad de estas conclusiones. La Universidad Católica de Chile, realizó un estudio llamado “Componentes de la calidad de vida del adulto mayor y factores asociados', que determinó la importancia radical de la educación en los adultos mayores. En declaraciones al diario El Mercurio, la responsable de la investigación, la socióloga Carmen Barros explicó que “la educación influye en la percepción de autoeficacia, es decir, en la capacidad de los adultos mayores de tener control sobre lo que les ocurre. Por tanto, la persona educada adopta un rol activo frente a su proceso de envejecimiento”.

Mejora la salud, estimula la capacidad intelectual y motiva a la persona a tener una visión positiva de su vida para encarar el futuro. Estudiar, es una de las mejores decisiones que el un ser humano puede tomar en cualquier etapa de su vida, pero en la tercera edad sus beneficios parecen ser aún mayores. -

Asilo para homosexuales de la tercera edad

MADRID, España, mar. 19, 2014.- 

Hace muchos años que Boti García es una luchadora de los derechos de gays y lesbianas.

Ella, junto con Federico, crearon la Fundación 26 de Diciembre, una fundación para gays, transexuales, lesbianas y bisexuales de la tercera edad. La idea nació al ver que las personas con ciertas orientaciones sexuales se hacían mayores y entraban en residencias de ancianos donde seguían marginados.

"¿Qué hace un gay, qué hace una lesbiana, qué hace una persona transexual al final de su vida o cuando ya ha recorrido gran parte de su camino y no puede, o no quiere, o se resiste a entrar en una residencia 'al uso?", dice Boti García, presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales.

No están dispuestos a ir una residencia para que continúen marginados. Las personas de su edad, según ellos, no les entenderían.

"La gente que va a la residencia, mayores, transexuales, gays, con pluma, sin pluma, lesbianas, inmediatamente ya empiezan a señalarle, empiezan a apartarle. Volver otra vez a tener eso, cuando estás en una edad muy vulnerable, cuando ya has pasado toda tu vida, lo que prefieres es estar en un sitio de libertad", puntualiza, por su parte, Federico Armenteros, Presidente de la Fundación 26 de Diciembre.

La Fundación 26 de Diciembre cuenta ya con más de 140 socios y con unos 40 voluntarios aproximadamente. Ahora, ¿a qué se dedican estos voluntarios?

"Vimos que había muchísima más gente por el centro de Madrid, mayores LGTB que estaban solos, que se morían solos, que nadie iba a atenderlos", añade Federico Armenteros.

Sonia es una transexual que se refugió en la Fundación.

Una fundación con muchos proyectos. El más ambicioso: la creación de una residencia de ancianos para gays, transexuales, bisexuales y lesbianas. Sería un avance. La Fundación es un primer paso para reivindicar que el final de sus días es tan digno como el de cualquiera.

AAE - Noticieros Televisa

Ver video:
http://noticieros.televisa.com/programas-primero-noticias/1403/asilos-homosexuales/
Todas las semanas leemos conclusiones de nuevos estudios que tratan de entender la enfermedad de Alzheimer, que afecta cada vez a más personas en todo el mundo.
Sin embargo, resulta difícil aplicar los nuevos descubrimientos para ayudar a pacientes que ya manifiestan problemas cognitivos. «Se trata de pasos importantes, pero necesitaremos todavía años para que den resultados», comenta David Knopman, neurólogo especialista en la enfermedad de la Clínica Mayo (Minnesota, Estados Unidos).
En National Geographic hacemos un resumen de algunos de los últimos avances con resultados significativos:
Sueño y Alzheimer
El pasado mes, un estudio llevado a cabo por Maiken Nedergaard, profesor de neurocirugía de la Universidad de Rochester, sugirió que el sueño ayuda a limpiar el cerebro de moléculas dañinas, como la proteína beta-amiloide, principal componente de las placas seniles (depósitos que se encuentran en el cerebro de las personas con esta enfermedad).
La investigación se realizó en ratones, no en humanos, pero nos demuestra que, efectivamente, el sueño puede mejorar la eliminación de amiloide.
Otro estudio afirma que existe relación entre los desórdenes del sueño y el Alzheimer. Así, expertos de la facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York han relacionado la apnea del sueño con indicadores de la enfermedad.

Prevención
Estudios anteriores han demostrado que la enfermedad de Alzheimer se desarrolla en el cerebro aproximadamente 20 años antes de que se perciban los síntomas conocidos por todos, como la discapacidad cognitiva, y pueda diagnosticarse.
«Al igual que ocurre con el cáncer o las enfermedades cardíacas, hay un largo periodo de tiempo en el que nada nos hace pensar que la enfermedad ya está progresando», afirma Pierre Tariot, del Banner Alzheimer's Institute.
Los cambios comienzan con la acumulación de placas de beta-amiloide en el cerebro. Unos diez años después, la proteína tau comienza a crear ovillos neurofibrilares, y el cerebro empieza a ralentizarse cinco años más tarde. Sin embargo, probablemente hagan falta otros cinco años antes de que empiecen a manifestarse los síntomas.

 En la actualidad, los pacientes únicamente tienen acceso a la medicación después del diagnóstico y ésta sólo sirve para controlar los síntomas, no para revertirlos ni curar la enfermedad. «Intentar intervenir en un proceso que lleva 20 años en marcha es como llegar al partido a un minuto del final», afirman los expertos.
Por eso los investigadores siguen intentando descubrir cuándo comienza la enfermedad y cuáles son los primeros pasos, tratando de identificar marcadores biológicos, como líquido cefalorraquídeo o proteínas beta-amiloide.

Próximas investigaciones
Randall Bateman, profesor de neurología en la Universidad de Washington, busca para su nuevo estudio participantes que hayan heredado una mutación genética rara, presente en menos del uno por ciento de la población, que aumenta el riesgo de aparición temprana de Alzheimer. Puesto que los síntomas pueden aparecer hacia los treinta años, los participantes pueden tener 18. El ensayo probará tres técnicas para tratar de eliminar o evitar la formación de placas seniles. Según Bateman, se trata del primer estudio con humanos centrado en la proteína beta-amiloide, y los primeros resultados podrían ver la luz en dos años.
Otros estudios se centrarán en el impacto del estilo de vida, como la dieta, el ejercicio y el estrés.
En cualquier caso, los expertos coinciden en una cosa, y es en que todavía hay un largo camino que recorrer y muchos aspectos que analizar, por lo que hay esperanza para pacientes e investigadores.
Fuente: http://www.nationalgeographic.es               Fotografía de Lynn Johnson, National Geographic

El ejercicio y la estimulación mental mejoran las funciones cognitivas de las personas mayores

Un poco de ejercicio y algo de estimulación mental pueden ayudar mucho a que las personas mayores mantengan su agudeza mental, sugiere un estudio. Los investigadores han comprobado que las habilidades de memoria y pensamiento de 126 personas mayores inactivas mejoraron después de que les asignaran actividades diarias diseñadas para mantenerlos ocupados.
Para realizar el estudio dividieron a los participantes, todos mayores de 65 años y con una edad media de 73 años, en cuatro grupos que realizaban actividades diferenciadas (entrenamiento cerebral con juegos de ordenador, visionado de DVD educativos, ejercicio aeróbico o ejercicios de estiramientos y tonificación. Tres días a la semana durante tres meses, todos realizaron algún tipo de estimulación mental una hora al día y algo de actividad física también durante una hora al día. Todos los participantes del estudio afirmaron que sus habilidades de memoria o de pensamiento habían empeorado antes del inicio del estudio, pero todos experimentaron mejoras en dichas habilidades al final del estudio, con independencia de las actividades que realizaran.
El estudio concluye que un estilo de vida activo física y mentalmente aporta beneficios cognitivos mentales que pueden incluir el retraso o la prevención de la enfermedad de Alzheimer. Debido a que la mayoría de los participantes del estudio tenían un nivel alto de educación, es posible que los hallazgos no puedan extenderse a personas mayores con un nivel educativo básico.-