La capacidad cognitiva declina con la edad, incluso sin demencia

Científicos suecos demuestran que las personas de edad avanzada experimentan una disminución de ciertas habilidades mentales años antes de su muerte.
Las habilidades mentales de las personas más mayores comienzan a declinar años antes de su fallecimiento, incluso si no tienen demencia. Es lo que concluye, según un estudio de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), que se publica en la edición digital de "Neurology". Según explica el Dr. Valgeir Thorvaldsson, autor principal de la investigación, "estos cambios son diferentes y se producen aparte de los cambios en las habilidades del pensamiento que se producen con el envejecimiento. Descubrimos cambios acelerados en las capacidades mentales que indicaban una fase de declive terminal antes de la muerte". El comienzo del declive es diferente en varias capacidades cognitivas. La velocidad perceptiva, que mide la rapidez con la que se comparan figuras, comienza declinar casi 15 años antes de la muerte. La disminución en la capacidad espacial empieza cerca de 8 años antes del fallecimiento y la verbal alrededor de 6,5 años antes. En el estudio participaron 288 personas sin demencia que fueron seguidas desde que tenían 70 años hasta que fallecieron, a una edad media de 84 años. Las capacidades mentales se midieron hasta 12 veces durante un período de 30 años y fueron evaluadas para comprobar que no se había desarrollado demencia. Según señalan los autores, existen varios factores que podrían explicar este declive terminal en las capacidades mentales. "Los trastornos cardiovasculares o la demencia, demasiado iniciales para detectarse, podrían ser factores. Los mayores problemas de salud y la fragilidad en la tercera edad a menudo conducen a la inactividad, y esta falta de ejercicio y estimulación mental podría acelerar el declive". El citado investigador apunta que las capacidades verbales declinaron de forma abrupta en la fase terminal y no sólo debido a la edad. "Esto indica que las personas continúan estables en sus habilidades verbales a menos que sufran enfermedades que también aumentan su riesgo de muerte. Un cambio en la capacidad verbal podría, por ello, considerarse un marcador crítico de la degeneración de la salud en las personas más mayores". Göteborg University

videoFilm "Ilusión para Vivir"

A través del siguiente link se accede al videofilm "Ilusión para Vivir". Relata la historia de un grupo de adultos mayores dentro de un geriátrico. Se filmó en 1994 en la Ciudad de Buenos Aires. Duración 100 minutos. Dirección: Prof. Dr. Miguel Ángel Materazzi.

http://googlevideo.ciceros.com/search/materazzi-miguel-angel/1/play/5690911416476823606/salud-mental-ilusion-para-vivir-660/

Nota de José Luis

Para leerlo visita este enlace: Artículo
Más información en: Risolidaria

Viaje a Ítaca

Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.

A Lestrigones y a Cíclopes
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

A Lestrigones ni a Cíclopes
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, ámbar y ébano,
aromas deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados
perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre en la memoria a Itaca.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje,
sin ella el camino no hubieras emprendido,
mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, Itaca no te engañó.
Rico en saber y en vida como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.
Konstantino Kavafis

Estudiar después de los 60 mejora la salud


Comenzar la universidad en la séptima década de vida puede resultar todo un desafío, sobre todo porque lo primero que aparece son las excusas para no intentarlo, como "?a esta edad?" o, la más frecuente, "la cabeza no me va a responder".
Sin embargo, en las aulas de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) se comprueba a simple vista que retomar el estudio a partir de los 60 no sólo rejuvenece el cerebro, sino también ayuda a prevenir enfermedades mentales de la edad, como las demencias, a reducir la depresión, a recuperar los roles sociales y a mejorar la calidad del envejecimiento.
"Tenemos una edad biológica y otra edad psicológica. La primera no la podemos modificar y a medida que avanza te siguen festejando los cumpleanos y te la recuerdan a cada rato... -bromea Eugenia Resnik, de 83 anos-. Pero la otra podemos mejorarla muchísimo si tenemos voluntad."
Eugenia comenzó la universidad el ano pasado; se inscribió en el curso de psicología y este año reincidió también con filosofía, un saber sobre el que confiesa que nunca había tenido un libro en la mano.
"Siempre nos queda una asignatura pendiente -asegura Eugenia al explicar por qué decidió ir a la universidad-. Mis padres fueron inmigrantes, nunca nos faltó lo imprescindible, pero con mis hermanos sólo pudimos ir a la escuela primaria. Siempre quise seguir estudiando y tener una carrera, pero no fue posible."
Desde hace diez anos, la Secretaría de Extensión Universitaria de la Facultad de Ciencias Sociales creó la Universidad de la Tercera Edad (Unite), un programa que incluye el dictado de 36 cursos gratuitos para mayores de 60 anos.
Durante un año o un cuatrimestre, unos 200 estudiantes cada año reciben contenidos de nivel académico teóricos y prácticos. Los docentes, que son los mismos que los de las carreras de grado de la UNLZ, no exigen memorizar textos y rendir exámenes, pero sí cumplir con los plazos para la entrega de los trabajos prácticos y las investigaciones.
"Los adultos mayores tienen la misma capacidad de aprendizaje que en otras épocas de la vida; las variaciones obedecen a conocimientos previos, estudios finalizados, ritmos, tiempos de cada uno, e interés y motivación por la tarea", explicó a LA NACION la licenciada en psicología Mónica Straschnoy, docente de la Unite y coautora de un estudio sobre los efectos del aprendizaje en la tercera edad, junto con la licenciada Adriana Rozanski.

Sentirse vivos
Para la investigación, las autoras elaboraron un cuestionario de 15 preguntas que les entregaron a 150 alumnos con un año de antigüedad en los cursos.
La mayoría (59%) aseguró que la motivación para inscribirse en la universidad había sido la inquietud de adquirir conocimientos, mientras que el resto mencionó el deseo de superación (18%), de compartir experiencias (10%) o simplemente curiosidad (2%), entro otros.
"Lo que los impulsa a estudiar difiere, pero lo interesante es que el énfasis no lo ponen en la productividad, como los más jóvenes, sino en la retroalimentación, en sentirse que todavía están vivos y con posibilidad de hacer cosas no para ocupar el tiempo libre, sino porque les sirven para usar en su vida diaria", explicó la licenciada Rozanski, investigadora y docente de la Unite.
Cada curso incluye una clase por semana durante un cuatrimestre o un año. El 51% prefirió un curso por vez y el resto, entre dos y cuatro. Al año, el 85% de los estudiantes reconoció tener aptitudes cognitivas y de socialización que hasta el momento ignoraba, mientras que el 90% sintió que el conocimiento le permitió "sacar más provecho de la vida" y ser "más fructíferos".
Además, el 91% aseguró que la información le permitió mejorar la calidad de vida.
"Con sólo prepararse y salir de su casa una vez por semana o más para ir a clase, la persona mayor deja de sentirse aislada y fuera del contexto social, en el que generalmente se lo margina y se le impone que a partir de cierta edad no puede hacer determinadas actividades", agregó Rozanski.
"Es casi inmediato: los alumnos revierten la desagradable imposición social de pertenecer a la clase pasiva, cuando se trata de personas con recursos cognitivos que no sólo disminuyen con el envejecimiento sino que también pueden aumentar si se los ejercita."
De hecho, la hipótesis que intentan demostrar ambas psicólogas plantea que el aprendizaje en esa población "sería condición necesaria" para mejorar su salud psicofísica.

Problemas comunes
A la Universidad de la Tercera Edad, que es una de las 19 propuestas educativas para adultos mayores que ofrecen universidades públicas y privadas del país, llegan estudiantes "reincidentes" -como ellos mismos se definen-, con distintos niveles educativos, pero dos problemas comunes: depresión y pérdida de los roles sociales.
"El ocio y la soledad son malos compañeros del ser humano, mucho más en las personas adultas mayores, en las que a veces quedan pocas reservas y comienza a aparecer el fantasma de la pérdida del sentido de la existencia", opinó Straschnoy.

Nuevas habilidades
Con los cursos, observaron las investigadoras, los adultos mejoran la adquisición de habilidades, como el pensamiento crítico, el buen humor y la adaptación a los cambios de la realidad.
En definitiva, "adquieren un lugar de interés porque muchos de ellos comienzan a dominar nuevos temas con la terminología científica respectiva. Les permiten relacionarse de una forma valiosa con sus hijos y nietos. Se los puede ver por los pasillos de la facultad, teniendo presencia y compartiendo con distintas generaciones", agregó Straschnoy.
Es más, muchos de ellos comparten esos pasillos o el bar de la facultad con sus nietos, que cursan carreras de grado en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, y hasta se los puede ver explicándoles distintos puntos de las materias a los más jóvenes.
"Hablo con mis nietos como si ellos hablaran con sus amigos -comenta Eugenia, que ya tiene cuatro bisnietos-. Eso me parece fascinante: que confíen en mí, que compartan conmigo su vida... Veo en reuniones a personas con veinte anos menos que yo y si hay una persona mayor la dejan sola como a un objeto, no la consideran un sujeto. Eso es terrible."
Para Rozanski, en definitiva, "éste es un modelo que demuestra cuánto se justifica invertir en prevención y educación".
Por Fabiola Czubaj - Fuente LA NACION

La Vejez ... algo maravilloso!!!


¿Qué ves en la foto..?
¿te impresiona..?
¿te causa miedo u otra sensación..?


La vejez es algo maravilloso,
un cúmulo de sabiduría
guardado en complejas escrituras...
las arrugas de nuestro rostro.


¿Y si vemos en la vejez algo más
que dolor y fin..?


¿Y si aprendemos de ellos y escuchamos
lo que dicen una y otra vez..?


aunque lo hemos escuchado
cientos de veces...?


¿Qué podría suceder
si intentamos no ignorarlos
por ser diferentes..?


Si dejamos de discriminarlos
por ser más bajitos

o más arrugados...
ó más lentos que los demás...


Si dejamos de mirarlos
con lástima y empezamos a.....
Observarlos,
escucharlos,
acompañarlos,

a sentirlos parte y sobre todo,
reflejo de nuestro propio futuro.


¡Arriba la vejez!

Por más viejos acompañados;
por más viejos felices!!!
Javier Rubinstein (22 años) Artista Plástico

Más años es tal vez más felicidad


La conciencia de los límites, el peso de la experiencia e incluso ciertos cambios en la actividad cerebral pueden redundar, en la vejez, en una mayor satisfacción frente a lo cotidiano como también en la capacidad de desestimar emociones negativas.
Por: Ricardo Iacub

Es posible pensar la felicidad por fuera de los ideales sociales que nos auguran logros, reconocimiento y poder? ¿En qué medida la consciencia de los límites nos permite acercarnos al goce de lo cotidiano?

La felicidad, que aparece hoy como un nuevo tópico de investigación científica, aun cuando siga generando suspicacias y dudas por su complejidad conceptual, nos arroja datos cada vez más sustantivos y consolidados que nos acercan a temáticas abordadas desde hace siglos por filósofos y pensadores que buscaban "ese oscuro objeto del deseo".

Cuando se aborda esta cuestión en relación con el envejecimiento, se produce una especial curiosidad y sorpresa.

Recientemente, en un estudio de la Universidad de Warwick y Dartmouth College, se recolectaron datos de 2 millones de personas, en 80 países (inclusive el nuestro). Los resultados mostraron que las personas de mediana edad disminuían los niveles de felicidad; un dato curioso indicaba que para volver a alcanzar los niveles de los 20 años había que esperar hasta los 70.

Este dato es consistente con otras investigaciones, entre las que se destaca la de Pond Lacey (Journal of Happiness Studies, 2006), donde fueron evaluadas personas de aproximadamente 30 y 70 años y se descubrió que éstas últimas eran más felices. Son resultados que parecen sorprender hasta los más optimistas.

Las explicaciones son variadas, aunque se remarca el peso de la experiencia y el paso del tiempo, los cuales permitirían un punto de vista diferente de la vida. La intensidad de las emociones parece suavizarse particularmente frente a las experiencias negativas, lo que muchas veces se denominó la serenidad de la vejez. Esto no implica la no intensidad de los goces, sino un manejo más adecuado de lo molesto o nocivo.

Aun cuando las explicaciones sean predominantemente de orden psicológico, existe una fuerte evidencia sobre los cambios de la actividad cerebral en la percepción de los hechos negativos en las personas mayores. Por ejemplo, imágenes registradas por un resonador magnético revelaron que la amígdala, que es la parte del cerebro responsable de las reacciones emocionales y la memoria, no reacciona con la misma intensidad que en otras edades cuando se muestran escenas negativas.

Los investigadores Stacey Wood y Michael Kisley (Psychological Science, 2007) grabaron la actividad cerebral de adultos a quienes se les mostraron una serie de imágenes positivas y negativas, tales como un helado o un animal muerto. Mientras que los jóvenes (entre 18 y 25) dieron más importancia a las imágenes emocionalmente negativas, los adultos mayores (55 y más) prestaron más atención a las positivas. Otros estudios agregaron a estas conclusiones la más rápida recuperación frente a eventos negativos.

Stacey Wood (Los Angeles Times, 2007) sostiene que se produce un manejo diferente de la información emocional en el procesamiento cerebral. Esto podría remitir a la antigua noción de sabiduría, interpretada como la habilidad para integrar la información que proveen las emociones, siendo más capaces de sopesar y no hallar tan disruptivo lo negativo o discordante.

Mientras que algunos consideran que "los golpes de la vida" podrían enseñarnos lo esencial —es decir, lo que tiene valor para el sujeto—, otras perspectivas complejizan las explicaciones. La psicóloga estadounidense Laura Carstensen viene desarrollando investigaciones sobre las emociones en la vejez en el Centro de Longevidad de la Universidad de Stanford, tratando de comprender "la predisposición a lo positivo".

La explicación es que el control emocional, que redunda en un más amplio nivel de satisfacción, se debe a la creciente consciencia de finitud y la percepción de un tiempo limitado por vivir, lo que tiende a generar una mayor selectividad emocional, generalmente asociada a objetivos más afectivos, personalizados y con una fuerte focalización en el presente (Psychology and Aging, 2002)

Esta misma perspectiva, en la que la sensación de cierta provisionalidad es más real y palpable, permite darle a la vida más valor y sentir más agradecimiento, así como también enfocarse más sobre los aspectos positivos y promover con ello una mayor satisfacción vital.

La paradoja de la vejez parece radicar, según Carstensen, en que a pesar de que existe cierto declive físico y cognitivo, se incrementa el bienestar psicológico.

Esto no implica que sea una experiencia de todos los mayores. Ciertos niveles de padecimientos físicos o económicos podrían limitar estas vivencias, así como las características neuróticas del sujeto no disminuyen con la edad.

Borges, en el cuento "El inmortal", siguiendo una tradición existencialista, describía el aburrimiento que generaba la falta de prisa de aquellos cuyas vidas carecían de un límite de tiempo. La cercanía del fin puede producir pánico o puede hacer brotar la experiencia más rica del ser humano: el goce de lo cotidiano.- (Nota aportada por Haydée)

"El Hombre Oveja hizo como le decían, y cuando quiso darse cuenta ya había alzado el vuelo la Señora Cuerva de Mar. Como era la primera vez que volaba, el Hombre Oveja tenía miedo y se aferraba al cuello con todas sus fuerzas. Desde el cielo podía verse el mar, el bosque, las colinas,... El verde del bosque y el azul profundo del mar se extendían hasta el infinito, y entre ellos había como un cinturón de arenas blancas. Era una vista preciosa.
(...) Cuando abrió los ojos, el Hombre Oveja se encontró en su cama, en la habitación de siempre. Al principio pensó que todo había sido un sueño, pero sabía muy bien que no era así. Tenía un chichón en la cabeza, el trasero de su traje de oveja estaba sucio, y en la habitación, en vez de su viejo piano, estaba el piano blanco en forma de oveja. Todo había ocurrido de verdad. Por la ventana podía ver la nieve, que se acumulaba en las ramas de los árboles, en el buzón, en el cercado....Esa tarde el Hombre Oveja fue a visitar al Profesor Oveja a su casa en las afueras de la ciudad, pero donde había estado la casa ya no había más que un descampado. Ni los arbustos, ni el llamador, ni las columnas y baldosas con forma de oveja... Todo había desaparecido. -Ya no volveré a ver a ninguno de ellos-, pensó el Hombre Oveja. -Ni a los dos Tornillos, ni a las gemelas 208 y 209, ni a la Señora Cuerva de Mar, ni a Poca Cosa, ni al Profesor, ni al Reverendísimo Señor Oveja.- Al pensar esto, lágrimas brotaron de los ojos del Hombre Oveja. Había llegado a quererlos tanto. "
Haruki Murakami
... "Si somos capaces de cuestionar en nosotros mismos la imagen con que nos figuramos a los viejos, y nos detenemos a escucharlos y ponemos a jugar nuestra imaginación radical con la de ellos para idear maneras de seguir creando sentido, estaremos recreando nuestras propias significaciones, transformando nuestro mundo humano a partir de lo que la vejez nos anticipa.
Si somos capaces de prevenir en nosotros mismos un envejecer patológico, revisando nuestra condición humana, podremos comprender en qué consiste la tarea preventiva en el envejecer".
Graciela Zarebski

Vejez - Dr. Leopoldo Salvarezza


La charla con el Prof. Leopoldo Salvarezza, médico especialista en Psiquiatría y Geriatría, Psicoanalista, Prof. titular de la Cátedra Tercera Edad y Vejez de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, se desarrolló plácida y discretamente. Frente al titubeo del reportero al no saber cómo llamar a las personas ancianas, llegó la primera idea clara: los llamaremos viejos. ¿O acaso nos da vergüenza esa palabra que nos definirá a todos si llegamos a vivir muchos años? A partir de allí estuvimos mejor preparados para discutir el tema, con estos resultados.
En el último tiempo el crecimiento de la población vieja ha sido desproporcionado con respecto al crecimiento total, y esto ha generado una preocupación por entender el fenómeno. Aparece la Gerontología como una disciplina que busca su lugar dentro de las ciencias.
Pretendiendo estudiar los fenómenos del envejecimiento, su mayor dificultad es todavía no haber podido darnos una definición adecuada y creíble de envejecimiento. Todas las definiciones que se han propuesto están basadas en sus aspectos deficitarios, los aspectos negativos, las pérdidas.
Esto ha llevado a que no se pueda difundir adecuadamente el concepto de vejez en un mundo que, por el contrario, hace un culto de la juventud. Pareciera que en ese mundo las únicas alternativas que tienen las personas viejas están en recurrir a los mismos parámetros que brinda la juventud.
"En mis tiempos..." suelen decir los viejos. ¿Cuáles son esos tiempos? Cuando eran jóvenes. En cambio estos, los tiempos que están viviendo, parecen haberlos dejado fuera del conjunto, sin posibilidades de participar.
Estas personas que, por eufemismo, llamamos ancianos, gerontes, miembros de la tercera edad (aunque no sabemos bien desde o hasta cuándo llega esa edad y si hay otras edades posteriores) nos proponen un desafío. Básicamente porque es un fenómeno en el que, más tarde o más temprano, estaremos inmersos con nuestra propia experiencia. Viejo no es el otro, sino que uno debe pensar en el viejo que va a ser. Porque los seres humanos tenemos una alternativa de hierro: o morimos o llegamos a viejos. Y será mejor llegar informado de algunos aspectos del asunto.
Sin lugar a dudas, la imagen que la sociedad tiene del viejo es muy negativa, por lo menos en las sociedades occidentales. No conseguimos hacer un marketing adecuado de la vejez y, por lo tanto, nadie quiere ser considerado un viejo. Pero hay muchos aspectos de la vejez que podemos rescatar de esa mala imagen.
Entre las cosas positivas que tiene este periodo está el simple hecho de estar vivo. Eso ya es un valor en sí mismo, pero todavía hay más. Contrariamente al mito de que los viejos son personas enfermas, la mayoría de ellos son personas sanas. El prejuicio nos dice: vejez = enfermedad. Pero si una persona llega a vieja, es porque no ha sufrido grandes enfermedades. En realidad esa asociación entre vejez y enfermedad es falsa, mientras que la enfermedad puede estar asociada a cualquier edad de la vida.
Esto trae aparejada una serie de ventajas. Si a uno le gusta vivir, está en condiciones físicas de participar de la vida. Mientras que si uno es joven pero está enfermo, tiene más problemas para desarrollar muchos aspectos de esa vida.
Otro mito es que los viejos son sabios. Algunos lo son y otros no. Y esto nos crea otro problema: con los viejos no se puede generalizar, y en esto se parecen a todos los demás. No podemos decir que los viejos sean esto o lo otro. La diversidad de viejos es muy grande; el periodo de tiempo que abarca el envejecimiento es muy largo y cada vez crece más. Por lo tanto, no podemos hacer generalizaciones en ningún sentido.
Es aquí donde podemos hacer un aporte a la comprensión de la vejez. Al entender que los viejos no son ni más ni menos que personas con su propia individualidad. Que cada uno envejecerá a su manera y dependiendo de sus circunstancias. Esto dará viejos admirables o...
Como pasa en cualquier etapa de la vida. Los viejos son seres humanos y hay que abogar por incluirlos dentro de los beneficios de los Derechos Humanos. No podemos hacer un parcelamiento social, al estilo de algunos intentos como "los derechos de la ancianidad", etc. Esto no funciona, porque generalmente es una cuestión sólo declarativa.
Si pretendemos reconocer a los viejos derechos especiales corremos el riego de incurrir en un prejuicio positivo. Es decir, caeremos en una sutil forma de discriminación. Hasta se ha llegado a segregarlos en barrios especiales, comunidades para viejos donde todo -o casi todo- era hecho por ellos. Esto es un extremo inaceptable. Es lo que siempre sucede cuando intentamos cambios difíciles: nos excedemos hacia uno u otro lado mientras vamos buscando un medio saludable.
Por el contrario los viejos, como los niños o los adultos, deben poder ser considerados parte de la sociedad toda.
Cuando se le preguntó a qué edad se considerará viejo, el Prof. Salvarezza respondió:
"Depende para qué. El envejecimiento es algo inevitable: uno se va a volver viejo. Pero cuándo uno se considera un viejo, es una decisión individual y subjetiva. Uno decide que es viejo para tal o cual cosa, y esto no funciona para el conjunto."
Esto resulta importante destacarlo porque envejecer tiene, por lo tanto, una instancia de decisión. Claro que el viejo no vive sólo, y la mirada del conjunto es muchas veces negativa y discriminante.-
Fuente: www.latinsalud.com

Crónica por Graciela


El miércoles la reunión
Comenzó con confusión
Algunos hablan del blog,
Otros de Internet o gmail
Y de pronto se escuchó
Yo no sé computación.
José Luis recomendó
Una fácil solución
Y la clase continuó.

El presente se tomó
Y el encuadre apareció
Escrito en el pizarrón
Para organizar la reunión.

La crónica se explicó
En su más variada expresión
Oral, escrita, individual o grupal
En prosa o narración,
Texto, dibujo o canción
Estilo formal o informal
Encuentro total o parcial
Con contenido analítico o emocional
Lo importante es registrar.

También se pudo explicar
Lo que nos deja apreciar
Cuando se vuelve a escuchar
Ésta novela grupal.

De repente, el aula se abrió
Y la ronda se cambió
Y cada uno mostró
Algo que lo identificó.

En tres grupos se trabajó
Y el aula se decoró
El anonimato cedió
Paso a la apropiación
Y en lugar se transformó

Pues nuestra huella quedó.